La Horquilla era una pequeña villa de emergencia sobre la calle Patagonia, en Boulogne, con 76 familias que vivían en condición de riesgo en casillas de madera que el municipio se encargó de erradicar de una forma definitiva a través de un sistema abierto y participativo. En principio se formó una comisión integrada por funcionarios municipales, vecinos de la propia villa y vecinos de zonas aledañas que trabajaron en conjunto en todo el proceso en el cual no hubo reclamos de ningún tipo.
El 80 por ciento de este terreno era municipal y la parte restante fue adquirida a sus dueños originales, llevando el predio que está ahora en posesión de la comuna a 9.000 metros cuadrados.
Cada familia fue reubicada en una casa que compró la municipalidad y escrituró a nombre de la madre de la familia, imposibilitando cualquier tipo de transacción comercial con la flamante propiedad. Los beneficiarios no recibieron dinero de la comuna en ningún momento, y fueron relocalizados en los lugares que ellos mismos prefirieron tanto dentro de San Isidro como en municipios cercanos y también en otras provincias. Se brindaron todas las posibilidades a través de un sistema transparente para que los adjudicatarios puedan comenzar una nueva vida en una vivienda digna. Un punto destacado del plan fue que al no trasladar todo el barrio en su conjunto hacia otro lugar, desaparecieron los ghettos que podían existir y se adaptaron a mejores condiciones de vida.
El lugar donde estaba el terreno de La Horquilla, revalorizado con el paso del tiempo fue vendido y con ese dinero se cubrieron todos los gastos que ocasionó la compra de propiedades para los beneficiarios. Ese mismo predio ahora forma parte de un barrio con las características de cualquier zona urbana.
Por el resultado obtenido en la transformación de La Horquilla, la Municipalidad de San Isidro ha sido invitada en muchas ocasiones para disertar y explicar como se llevó a cabo este exitoso proceso de solución habitacional. |