Hay dos elementos clave para comprender los triunfos y derrotas de las recientes elecciones generales: gestión y articulación.
Luego de 27 años de democracia ininterrumpida hemos crecido cívicamente y aprendido a tener un voto racional que reside en evaluar críticamente las gestiones de gobierno y elegir a quienes brindan respuestas antes que meras promesas.
En San Isidro, a la tarea municipal de alumbrar, barrer y recolectar residuos, por las necesidades de nuestra comunidad hemos tenido que asumir competencias ajenas desarrollando programas tendientes a prevenir el delito, un sistema integral de salud pública, programas de integración social y educativa sumados a campos deportivos, inclusión de personas con discapacidad y tercera edad, entre otros.
Pero no basta brindar buenos servicios si ello no se realiza articulando social y políticamente. Nuestro distrito es una síntesis social del país con necesidades y demandas diversas. Gobernar considerando las distintas demandas y expectativas y conservando la paz social aun en épocas de crisis profundas resulta todo un desafío que requiere gran capacidad de escucha y apertura del Estado.
Sobre todo, para congestionar con la sociedad civil con equipos entrenados para anticipar escenarios, actuar con eficiencia formando redes comunitarias y profesionales y ejercer un control de gestión que evalúe resultados.
Otra articulación imprescindible es la política.
Hace varios años y en épocas de apogeo de mi partido, la UCR, conformamos una Acción Vecinal compuesta por mujeres y hombres de diversa pertenencia partidaria como independientes quienes a nivel local han sabido construir denominadores comunes manteniendo sus identidades de origen.
Ambos, gestión y articulación político-social en el marco de una población altamente educada, son las claves para generar consensos en torno a un modo de entender y desarrollar la política. Esperamos que estos aportes sean de utilidad a niveles provinciales y nacional para evitar tentaciones hegemónicas como oposiciones egoístas. |