Los nuevos desafíos que se presentan tanto a nivel nacional como internacional hacen necesario que quienes han asumido una responsabilidad de gobierno anticipen escenarios en función a que la dinámica de situaciones que se presentan encuentren a sus comunidades en mejores condiciones para enfrentarlas. Ello implica capacitarse, formar equipos y tener contenidos para evitar prácticas meramente demagógicas que se limiten a hacer “seguidismo de la opinión pública”, mostrando la inoperancia de un Estado que llega siempre tarde a la hora de solucionar los problemas de los ciudadanos, haciéndose presente sólo para brindar paliativos menores ante hechos ya consumados.
Es así como la contracara de este seguidismo, la política “anticipatoria”, es una de las claves de la continuidad de gobierno de esta administración municipal, sumado a la generación de “Políticas de Estado Local” que se mantienen desde hace años en San Isidro. Ejemplos palmarios, son varios, ya desde la época del Intendente Melchor Posse cuando en 1958 mantuvo un grave conflicto con el Jockey Club, que ameritó la intervención directa del Presidente Arturo Frondizi en pos de obtener los terrenos para la construcción de un hospital regional. Esa pelea dio por resultado que merced a la falta de apoyo provincial o nacional, el distrito haya asumido con su propio presupuesto la responsabilidad de inaugurar en el año 2003 el actual Hospital Central. Dicha visión de un médico pediatra como Melchor, provocó también que San Isidro cuente con una de las tasas de mortalidad infantil y neonatal más bajas del continente o que cuente, sin tener competencias en la materia, con una estructura sanitaria enteramente local compuesta por tres hospitales, 10 Centros de Atención Primaria y 16 Consultorios Descentralizados y su propia Planta Productora de Medicamentos que extiende el tiempo de vida de nuestros mayores.
La mencionada política anticipatoria también se ha manifestado a través de ejemplos dados bajo la gestión que hemos asumido en el año 1999. Como botón de muestra, cito la compra por parte del municipio de los terrenos de la Cava y Cava Chica en un año complicado como el 2001, lo que para muchos fue considerado una locura ya que era visto como inaudito en plena crisis, adquirir un terreno donde se asentaba un barrio de emergencia. Hoy, casi 10 años después, nos permite decir que del 100 por ciento de las viviendas que fueron licitadas en ese asentamiento en el marco del Plan Federal de Viviendas, ya se logró la urbanización de más del 60 por ciento, todas construidas bajo el diseño que nos propusimos los sanisidrenses, de baja densidad habitacional con todos los vecinos frentistas sin monoblocks, con condiciones claras de buena conducta para poder acceder a una vivienda (que se debe pagar) y con transparencia por haber delegado el diseño de preadjudicación a un ámbito no gubernamental como es la Mesa de Integración Social, experiencia premiada internacionalmente, desterrando la foto de la antigua política del Intendente entregando viviendas a la gente humilde y eliminando una geografía propensa para que se oculten delincuentes. Todo ello se hizo sin aprovechar las necesidades de la gente para trasladarla desde otros puntos del país por razones electoralistas como han hecho otos gobiernos, sino que hemos puesto el foco primordial en garantizar la seguridad del conjunto de los vecinos del Partido a través de una mayor integración urbana y social que da por resultado que más del 80% de los delitos que tuvieron lugar en San Isidro haya sido cometido por gente de fuera del Partido y no por vecinos del lugar. Hemos presentado propuestas en el ámbito provincial y nacional para poder brindar beneficios habitacionales al grueso de nuestra sociedad compuesta por sectores medios y obreros. Reclamamos por los jóvenes que se casan o las familias que alquilan y no cuentan con crédito accesible alguno, habiendo obtenido hasta el momento recursos para mejoras de viviendas en sectores medio obreros, pero no nos conformamos, vamos por más.
Tampoco nos conforma en lo más mínimo los niveles de inseguridad que muestra nuestro distrito. A pesar que en comparación, según cifras oficiales sean bastante menores a los números que arroja el resto del conurbano, no deja de intranquilizar a una zona que también fue distinta en esta materia. Esta situación lamentablemente, la habíamos anticipado también cuando en el año 2000, San Isidro comenzó a cooperar fuertemente con el Gobierno Provincial en materia de Seguridad, aún sin tener ninguna competencia en la materia comenzó a aportar cuantiosos recursos y creó el Programa Municipal de Cuidados Comunitarios. Es así como contamos con móviles para patrullajes propios contratando policías adicionales, instalando cámaras de seguridad en todo el Partido, aportamos chalecos, municiones, gasolina, construimos y equipamos fiscalías y comisarías, entre tantas políticas que se intensifican permanentemente, insisto con recursos de nuestra comunidad y sin que el municipio tenga competencia en el tema.
Esta política de anticiparse a los problemas está fuertemente vinculada con una mirada centrada en el desarrollo que tuvo San Isidro desde el retorno a la democracia, la que hacía eje en mejorar las condiciones urbanas, sanitarias y educativas para que la obtención de un medio de vida lícito a través del empleo fuera una realidad cuando la hiperdesocupación que vivíamos no era siquiera imaginable. A esa política de desarrollo y fortalecimiento de las condiciones humanas, le hemos agregado el eje de la integración, pieza clave para superar y alivianar la fractura social existente en el país y en el mundo.
Integración urbana , superando barreras geográficas y estructurales de los barrios, dejando atrás antiguas diferencias como las que marcaba la autopista al Este o el Oeste, las vías del ferrocarril o bien otras que daban cuenta de San Isidros distintos en su interior. En tal sentido, desarrollamos en nuestro distrito el mayor plan de obra pública que jamás haya existido aquí, con recursos nacionales, provinciales y municipales que tendieron a instalar una infraestructura urbana sólida e integrada. Prueba de ello, vemos los aliviadores que evitan inundaciones, el tendido cloacal que ya supera el 80% para llegar dentro de poco a la totalidad, túneles que eliminan demoras y salvan vidas, la mencionada urbanización de villas, nuevos y más amplios centros de salud, entre tantas otras iniciativas desarrolladas y en curso.
Integración social a través del fortalecimiento de nuestra rica trama de red comunitaria con sistemas modernos de interrelación, apoyando la labor para la que se han preparado, ahorrando al vecino cargar con estructuras propias cuando hay quienes lo hacen mejor y con mucha vocación de servicio, potenciando acciones municipales orientadas a las distintas etapas de la vida: los niños con atención pediátrica neonatal, jardines maternales desde los cuatro años o escuelas primarias, por caso; los jóvenes con planes de inclusión que promueven su permanencia en el estudio, la capacitación laboral y los deportes; la atención y contención de aquellas muchachas con embarazos adolescentes; los adultos mayores con programas que son un orgullo para nuestro país como el de Juventud Prolongada, devolviéndoles las ganas de vivir como hemos visto estos días festejando los 102 años de uno de sus miembros. Todo ello visualizando al núcleo central de nuestra comunidad, la familia como eje de politicas activas.
Integración de labor promoviendo y desarrollando el trabajo en conjunto a través de políticas transversales. Hemos disminuido el gasto de la administración central que insumía el 85% del presupuesto hace 30 años al 11 % actual y vamos por más. Ya no habrá renovación de cargos ni nombramientos, menos aún de familiares. Este nuevo modo de gestión se orienta a reducir costos e incrementar la oferta de servicios para nuestros conciudadanos. Un caso emblemático de este nuevo modo de Gestión puede verse en el funcionamiento de la recientemente creada Secretaría de Integración Comunitaria la que no cuenta prácticamente con empleados propios puesto que su función es la de conformar equipos de trabajo multidisciplinarios, articulando su labor con las organizaciones intermedias, credos, clubes, comerciantes, entidades profesionales y a los ciudadanos que de modo individual y voluntario deseen aportar al bien común.
Esta filosofía de gobierno, se orienta en definitiva a volver a la fuente como es la comunidad, acercándole al vecino la posibilidad de participar en la resolución de sus propios problemas, en revalorizar la democracia participativa dejando atrás el egoísmo del “no te metás”. La clave se encuentra en una fuerte conciencia comunitaria, manifestada en el trabajo en equipo, en crear sinergias con todos los componentes de nuestra sociedad, en sumar esfuerzos de modo horizontal puesto que sólo existe un modo de seguir progresando: haciéndolo entre todos.
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