Desde San Isidro se están llevando adelante experiencias sustentables en el tiempo con respecto al modo en que se puede lograr que la normativa de control ambiental surja desde el interés propio de la comunidad, merced al trabajo conjunto entre vecinos y sus autoridades, por medio del debate democrático y la fuerte convicción en promover mejoras permanentes antes que una meta impuesta por una mera visión tecnocrática.
Está demostrado que en el mundo actual, los mayores productores de contaminación son los países que se encuentran más desarrollados económicamente, lo cual no implica que culturalmente existan otras naciones y culturas menos favorecidas en lo económico pero mucho más respetuosas en su vínculo con el medio ambiente en el que viven.
La firma de convenios y protocolos, tanto como las convenciones organizadas sobre el tema, no logran avanzar en compromisos claros y concretos. Ante esta realidad, comunidades como la de San Isidro tienen el desafío, en un esfuerzo cogestivo, de dar el ejemplo y convertirse en ciudades “verdes”, espacios sustentables que breguen desde una educación ecológica por el cuidado del ecosistema sentando las bases para un futuro mejor para las generaciones venideras.
Esta posición comparativa lleva consigo también una serie de dilemas que nos debemos plantear y tratar de resolver. ¿El mundo va a renunciar a su desarrollo, produciendo situaciones de recesión profundas, con una merma importante en la actividad industrial en pos de estos altos postulados de cuidado del medio ambiente? ¿Aquellos países que no estamos desarrollados renunciaríamos a emprender el mismo camino que los más favorecidos o tendremos la capacidad de generar industrias no contaminantes?
Estoy convencido que existe la posibilidad de generar industrias sobre nuevos paradigmas. La industria del futuro, no será la del armamentismo y la de la contaminación, como lo fue a principios del siglo XX en algunos países que la utilizaron para salir de crisis profundas. Hay maneras por las cuales todo el mundo puede incorporar nuevas tecnologías de la mano de un desarrollo sustentable.
Ese es el gran desafío por nosotros y la conservación de nuestra especie humana.
|