Probablemente una palabra muy repetida por Gustavo Posse, por sus colaboradores y por qué no, por muchos vecinos de San Isidro, es “integración”. No es poca cosa que en San Isidro en el gobierno municipal exista una Secretaría con ese nombre.
Desarrollar políticas públicas para fortalecer la integración social, es asumir activamente desde el Estado –en este caso, municipal- el valor que tiene para el conjunto cada individuo o grupo, y el deber que tiene la comunidad de articular la diversidad de los mismos en pos de objetivos comunes y de posibilitar realizaciones personales.
La integración, sin ser un elemento suficiente, resulta sí necesario para el desarrollo social y personal en cualquiera de sus aspectos.
Ninguna sociedad, desde una pequeña familia hasta la más compleja y numerosa puede ser viable si sus actores están enfrentados, disociados o simplemente indiferentes respecto de un destino común.
He aquí la importancia de que cada acto por importante o pequeño que sea, tenga como norte la viabilidad y sustentabilidad del conjunto.
Desde este punto de vista no se construyen casas para habitantes de villas. Se constuyen hogares para compatriotas, se los apoya en la transición hacia nuevas responsabilidades, derechos y posibilidades, reforzándose su inclusión social. Este proceso que forja pertenencia y ciudadanía, es integración.
Desde este punto de vista no se pone el énfasis en espacios que producen aislamiento de los mayores. Se desarrollan programas y ámbitos de participación para que todos sigan plenamente unidos a la vida social, capitalizando su experiencia a través del Consejo de Mayores y estimulando su actividad en centros recreativos como Puerto Libre.
Desde este punto de vista, la pavimentación de calles, y la construcción de plazas o veredas no se encaran como meras obras aisladas. Se planifican para eliminar barreras y desarrollar espacios comunes y de comunicación en función de la más adecuada interrelación de los actores sociales y sus barrios.
Con ese concepto de interrelacionar la diversidad que se mencionaba al principio, también se trabaja en las distintas esferas de interés y necesidad de las personas con capacidades diferentes derribando prejuicios y preconceptos y fortaleciendo el derecho de igualdad de oportunidades.
Esta visión de tener al ser social como destinatario de todas y cada una de las políticas es la que permite ver a los jóvenes, a los mayores, a quienes están en una situación vulnerable, a los vecinos de villas, a los residentes de sectores medios, a los niños, a las mujeres, a los hombres y a cualquier grupo, como partes de un todo integrado.
La fuerza que le ha dado a su comunidad esta concepción de la vida en sociedad es la que probablemente a través del tiempo se fue traduciendo en esa síntesis que la representa y con la que se identifican sus habitantes: “San Isidro es distinto". |