El partido oficialista a nivel nacional (Frente para la Victoria), con el apoyo de otros legisladores, logró que el Congreso de la Nación sancionara una Ley que es presentada como de “Reforma Política”, pero que en realidad modifica sólo algunos aspectos electorales, sin generar mejoras que permitan una mayor y mejor participación democrática, calidad de representatividad y funcionamiento republicano.
Con el adelanto de las elecciones -en lugar de fines de octubre como hubiera correspondido se realizaron a fines de junio- la ciudadanía expresó mediante su voto un claro cambio de la opinión de las mayorías, identificándose actualmente con las diversas expresiones de la oposición antes que del oficialismo.
Sin embargo el oficialismo nacional impulsó esta reforma sin los consensos recomendables para un cambio de estas características, y con el rechazo de casi todo el arco opositor e incluso de algunos aliados.
Marca también, la imposición de una agenda de gobierno que prioriza las necesidades políticas electorales del oficialismo, pero que paralelamente muestra una lejanía absoluta de lo que la sociedad reclama cotidianamente: trabajar por los problemas de inseguridad, desempleo, salud y muchos otros antes que por un mezquino cambio electoral.
Así como resultó lejano para los ciudadanos, también quedó lejos de las expectativas de provincias y municipios que pretenden reformas políticas de fondo que contemplen el fortalecimiento del federalismo y las autonomías locales.
No hay una verdadera vocación de reforma política porque:
1.- No se mejora la coparticipación federal de impuestos para dotar a las Provincias de verdaderas autonomías financieras, y dejen de ser así esclavas de la voluntad de financiamiento de los gobiernos nacionales de turno.
2.- No se busca el desdoblamiento de elecciones nacionales y provinciales y no se resuelve el problema de las listas sábanas. Así en muchos distritos, como la provincia de Buenos Aires, por exclusiva especulación política, los ciudadanos eligen desde el candidato a presidente hasta el último consejero escolar del pueblo más remoto.
3.- No se incorpora el reclamo casi unánime de la oposición de boleta única, que impida potenciales fraudes y “pillerias”.
4.- No se limita adecuadamente el uso de la publicidad oficial previo a elecciones ni se distribuye equitativamente los espacios públicos de comunicación.
Como expresó hace pocos días el Dr. Gustavo Posse durante un seminario sobre la materia, “debemos plantear la necesidad de una reforma política a fondo, que nos reencuentre con la gente. Aquellos que somos militantes sociales o políticos necesitamos que la política vuelva a seducir, vuelva a enamorarnos, enamorar a nueva gente y a los que decepcionados, estuvieron pero se alejaron”.
El compromiso de Acción Vecinal San Isidro es Distinto, así como de expresiones afines de otros municipios y a nivel provincial y nacional, es continuar trabajando y bregando por una verdadera reforma política, que sea útil al conjunto de la sociedad y que aporte al progreso del país, y no sea la herramienta circunstancial para beneficio de un sector partidario.
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